¿Cuáles son las condiciones de vida y de trabajo de los profesionales de la Intervención Social? ¿Hasta qué punto y en qué sentido dichos profesionales consideran útil su labor? ¿Qué piensan acerca de la Industria del Rescate en la cual trabajan?

Responder a estas y otras cuestiones es sólo uno de los objetivos de una encuesta cuyos principales retos son, por un lado, facilitar a los profesionales de lo social una herramienta con la que pensar su propia práctica y, por otro, abrir un debate público acerca de las formas de distribución desigual del daño en sociedades como la nuestra en la que los servicios sociales y el tercer sector juegan un papel clave en la gestión de dicha distribución.

En cualquier caso, este cuestionario no es un sondeo de opinión. El objetivo primario no es tanto saber qué piensan los profesionales de la Intervención Social cuanto promover que dichos profesionales reflexionen con rigor sobre sus condiciones materiales de vida y trabajo, así como sobre el sentido de su actividad. Es, además, un primer impulso dirigido a la reconsideración de la función que actualmente cumple en el estado español el abanico de profesiones adscritas a ese peculiar sector que aquí llamamos “la Fábrica de lo social”. El cuestionario está, por tanto, dirigido a profesionales, en activo o no, de lo social: trabajadores sociales, educadores sociales, animadores socioculturales, etc. En general, a toda aquella persona que se dedique a la Intervención Social, en un sentido amplio.

La encuesta se inspira, en primer lugar, en la larga tradición de las encuestas obreras que, desde aquella que Marx redactara para la Revue Socialiste en 1880 hasta las investigaciones desarrolladas por el movimiento autónomo italiano en las décadas de 1960 y 70, o sus más recientes epígonos, entiende que la labor de indagación es ya, de modo no mediado, una forma de acción con efectos transformadores.

Pero la referencia más inmediata es el cuestionario que en abril de 1971 distribuyese la revista francesa Espirit. Dirigido a trabajadores de lo social, el cuestionario trataba de responder a la pregunta de para qué sirve el trabajo social, al tiempo que se preguntaba sobre la dimensión política de la profesión o sobre visión de la sociedad comparten sus profesionales.

Si bien las referencias pueden multiplicarse, una última no puede ser obviada: se trata de la investigación de David Graeber sobre los «bulshit jobs»: el antropólogo incidía en una experiencia laboral que muy a menudo resulta difícil no compartir, la experiencia de la falta de sentido de muchas de las actividades que caracterizamos como trabajo. Creemos importante poner en primer plano la percepción que los propios trabajadores, en este caso los trabajadores de lo social tienen sobre la utilidad y sentido de las actividades que realizan en su puesto de trabajo, más allá de si este les reporta un salario más o menos digno.

Los materiales que se recojan, una vez anonimizados, serán puestos a disposición de los investigadores que los requieran, con el objeto de que puedan hacer uso de ellos. Asimismo, los resultados de la investigación serán publicados en abierto para que resulte accesibles a todo aquel interesado y para que, a partir de ahí, se pueda abrir un debate público sobre el sentido y función de la Intervención Social hoy.